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Pecados comunes al contratar el personal de nuestra empresa

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El día de ayer tuve la oportunidad de leer un estupendo artículo sobre la contratación de personal, pues es muy común que en el afán por iniciar rápidamente alguna labor específica dentro de nuestra empresa, solemos obviar pasos que en algún momento nos evitará perder dinero, no solamente porque nuestros colaboradores no tengan las cualidades o conocimientos que la empresa requiere, sino también por los requerimientos normativos que exige la Ley en el momento de una demanda laboral.

Si eres colombiano y empresario sabrás que las leyes colombianas protegen enormemente al trabajador, obviamente no estoy en contra de la protección de los de derechos de los trabajadores, sin embargo como empresarios en ocasiones dejamos de lado procedimientos administrativos de gran valor por el simple hecho de creerlos innecesarios o por la premura de iniciar un proyecto.

Veamos un escenario sencillo: un trabajador al cual no se le hace una investigación, así sea básica, sobre sus antecedentes disciplinarios es posible que dicha persona esté inmerso en líos judiciales. En el momento en que usted se entera, la primera alternativa que se le viene a la cabeza es despedirlo, sin embargo la Ley exige a la empresa la obligación de pagarle al trabajador normalmente hasta que se defina su situación, es decir, hasta que se juzgue su condena, y siendo realistas el juicio para esta persona puede durar un tiempo considerable.

Como este caso que nombro anteriormente existen cientos, en donde el desconocimiento de la norma y la informalidad de los procedimientos generan un retraso en el desarrollo de nuestros negocios.

Si dejamos de lado el desconocimiento de las leyes también encontraremos los “7 pecados al contratar”, creado por Greg Schott y publicado por soyentrepreneur.com, en donde punto por punto nos da una visión un poco más amplia de los requerimientos básicos para contratar nuestro personal.

 Contratar a cualquiera

Cuando estamos en pleno campo de batalla comercial, los clientes quieren sus productos y servicios lo más pronto posible, las fechas ya están pactadas y nuestro único interés es conseguir una persona que nos apoye rápidamente en las labores pendientes. De esta manera el primer impulso es consolidar un equipo, así este no sea el mejor.

No verificar las referencias del colaborador.

Como lo mencionaba anteriormente, es muy importante tener una referencia sobre la persona que se contrata. Si bien es verdad que a las empresas nos tienen prohibido dar malas referencias sobre un empleado, también es cierto que se pueden revisar perfiles tanto en redes sociales, cómo telefónicamente. Por ejemplo puede preguntar a sus exjefes ¿Contrataría nuevamente a esta persona?.

Hacernos los de las gafas cuando el colaborador no encaja

Es común ver a nuestros candidatos como máquinas incansables con grandes capacidades técnicas y conceptuales, sin embargo en ocasiones olvidamos la disposición con la empresa, la pasión por el trabajo que desempeñaría, incluso con la afinidad que esta persona tiene con los valores corporativos.

Creer que la experiencia es más importante que la inteligencia.

Uno de los males que mayormente aqueja a la juventud Bogotana e incluso, colombiana es la falta de experiencia para conseguir un trabajo, ya que muchos entrevistadores valoran en mayor medida la experiencia sobre la inteligencia, siendo esta una habilidad primordial para crear soluciones que permitan alcanzar los objetivos de la empresa.

 Contratar solo porque le cae bien

 Hay que tener en claro que no todo lo que brilla es oro. Es común que empresarios contratan amigos, amigos de sus amigos y claro, en el momento de una entrevista, si es que existió, todos compaginan perfectamente, sin embargo es muy habitual que dichas personas no llenen completamente sus expectativas.

 Contratar gente que cambia de trabajo constantemente

 Indiscutiblemente la lealtad es uno de los factores claves para que una empresa prospere, es por eso que aunque quizás a simple vista este aspecto parece no tener relevancia para la contratación del empleado, lo cierto es que una persona que cambia constantemente de empresa no puede garantizar un fuerte compromiso hacia la compañía.

Recuerde que no siempre, ahorrarse costos de personal es la mejor alternativa y los procesos administrativos impactan notablemente en los técnicos e incluso llegan a depender de ellos, lo que también influirá en la productividad y utilidades que genere la organización. Préstele mucha atención a la información expuesta anteriormente y optimice tiempo y recursos. No corra el riesgo.

¿Vale la pena ser un buen jefe?

Se ha conocido a través de estudios en los últimos años, que el nivel de retención de un excelente capital humano, se debe principalmente a la CALIDAD DE JEFE que se tiene. Si bien es cierto, siempre se ha dicho que trabajamos porque necesitamos dinero, o cómo dirían los abuelos: “se trabaja para ganar lo de la papita”. Pues bien, estos refranes comunes y éstas ideas han quedado abolidas luego de mirar otros factores determinantes para que sus trabajadores se sientan contentos de trabajar en su compañía.

Liderazgo

Otros factores determinantes para que nuestra gente se sienta a gusto en la empresa para la cual trabaja, pueden ser aquellos aspectos no salariales que motivan, tales como reconocimientos, el descanso remunerado,  oportunidades de proyección y acenso dentro de la compañía, formación y capacitación apoyado por la misma y en general, el sentimiento de un buen clima laboral.

Pues bien, como lo mencionaba anteriormente, se ha visto que EL JEFE, no sólo es un principal factor de retención de talento, sino que desafortunadamente, también se puede volver el principal motivo de deserción.

Cuando se tiene una muy mala relación con el jefe, las personas optan por retirarse de la organización, pero en realidad no renuncian a ella, ¡Renuncian a su Jefe!, y las consecuencias  las vivirá la organización como tal.

Un jefe debe ser “Respetable” y no “Temible”, y por ello el énfasis en que más que ser Jefe, debe ser líder.  Para que un trabajador sea productivo, tenga un desempeño óptimo y dé siempre un valor agregado a su trabajo, debe estar motivado para hacerlo, y esto no se consigue con amenazas, presiones y mucho menos mal trato.

Sin embargo, no es suficiente con un buen trato.  A continuación relaciono algunos aspectos, que cómo líder de un grupo de trabajo se debe tener en cuenta:

  1. Compensar a sus colaboradores de manera correcta: Esto no sólo implica el factor salarial. También incluye el reconocimiento cuando se hace algo bien. Así mismo, el evitar favoritismo y generar un ambiente total de imparcialidad y justicia.
  2. Influir para tomar vacaciones o descansos cuando así se requiera: El nivel de concentración de sus colaboradores llega hasta un límite. Es necesario tomar los descansos necesarios para incrementar la productividad y mitigar riesgos de salud mental y física de los mismos.
  3. Invertir tiempo en sus colaboradores: La tecnología siempre ayudará a facilitar el trabajo, pero no dejemos que se pierda la comunicación personal a causa de ésta. Haga retroalimentaciones a sus colaboradores de manera personal, escuche sus justificaciones y analícelas. Recuerde que Usted tendrá varios  “momentos de verdad” con cada uno de sus colaboradores, pero para ellos, es solamente “un momento” en el que podrán conversar con Usted y se sentirán escuchados. Ellos deben ser importantes para Usted.
  4. Dar autonomía y libertad. Entendamos que el Jefe hace las labores de planeación, coordinación y supervisión. Sin embargo, se deben dejar aspectos en libertad y autonomía de su colaborador, y así él percibirá mucha más importancia de su rol dentro de la organización.
  5. Generar confianza. La confianza debe darse en ambos sentidos. Un buen jefe protege a sus colaboradores, se interesa por conocer los procesos a su cargo (es algo paradójico, pero muchos jefes desconocen realmente cómo se llevan a cabo las actividades al interior de su equipo de trabajo), defiende su posición con argumentos razonables y justos dentro de la organización y se comunica constantemente con el grupo a su cargo de una manera asertiva, evitando así intrigas y malos entendidos dentro del equipo. Esto nos lleva a que muchas veces, el jefe puede decirle a su colaborador en repetidas ocasiones: “Yo confío en Usted”, lo cual es muy bueno; pero si Usted fuera el jefe  ¿se preocuparía por demostrarle a su colaborador por qué confiar en Usted?
  6. Entender y apoyar las metas personales de sus colaboradores.

El ser un buen jefe, no solamente le hará lograr los objetivos de su área, sino que hará que sus colaboradores le sean leales, generará confianza y orgullo dentro de su equipo de trabajo y sobre todo, retendrá talentos de alta calidad que generan en su trabajo optimización de los procesos, mejora continua y alta productividad.

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